Disfruta de una isla mágica de la mano de tu familia. Desde que pongáis un pie en Mallorca los cinco sentidos se os acentuarán. A través de la suave brisa de los atardeceres. Del olor a tierra de mares. De las vistas en lo alto de la Sierra. Del ruido de sus gentes en las calles. O del sabor de una cocina tradicional llena de innovación.

Descubre algunos tesoros que guarda celosamente la isla.

Disfruta de un día en barco con tu familia yendo a pasar un día a las calas paradisíacas de la isla, que os permitirá un baño sin peligro. Hacer snorkel, tanto mayores y pequeños, para observar en fondo marino. Hacer un alto en el camino para degustar la comida típica en uno de sus chiringuitos de la playa. Día perfecto para todos.

Conquistar las aguas será todo un reto.

Aventuraros en las aguas cristalinas de Mallorca sobre un pequeño velero o una tabla de pádel surf. Podréis explorar nadando la intimidad de las cuevas marinas de una belleza inigualable. Podréis disfrutar de saltos de agua entre los barrancos de la isla. O conoce la fauna marina en las profundidades del Aquarium.

Aprender todos juntos el valor de la historia es un regalo.

No puedes perderte la impresionante Catedral de Mallorca, a los pies del Mediterráneo con su juego de luces cuando el sol se cuela a través de sus vidrieras. Perderos por las estrechas calles del Casco Antiguo de sabor medieval. Visita obligada el Castillo de Bellver de planta circular o la Iglesia de San Bartolomé.

La Sierra de Tramontana: la columna vertebral de Mallorca.

Rutas a pie o en bici para disfrutar de los paisajes de Sóller. Llegar el mirador de Saforada después de visitar el pueblo encantado de Deià. Encontrarás el Monasterio de Lluc o la Real Cartuja de Valldemossa. No podrás dejar de buscar las mejores calas para pasar un día de ensueño entre los barrancos, las aguas turquesas y las arenas blancas como las d’Egos o la de Banyalbufar o disfrutar de las espectaculares vistas desde el Faro de Formentor.

Y, ¿qué recordarás siempre? El espectacular paraíso subterráneo.

No os dejará indiferente. Os atraparán esas aguas subterráneas en las que se reflejan como un espejo las milenarias estalactitas que custodian las Cuevas dels Hams. Encontrareis cuevas como la Cueva Azul y su iluminación mágica. O la Cueva de La Boca del Infierno o El Sueño del Ángel. Llegar hasta el pequeño Mar de Venecia, donde podréis disfrutar de la música de Mozart mientras paseáis en barquita por esas aguas cristalinas.

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